sufrir para sanar

Sufrir para sanar

Hacer terapia de grupo no es fácil, hay que sentarse en una silla, coger todas nuestras heridas emocionales y sacarlas de nuevo para mirarlas de otra manera

 

Todos tenemos esas heridas pero el enfermo adicto, en el momento en el que se han producido, en vez de curarlas, las han tapado con drogas o con comportamientos, en un intento de jugar al si no lo veo no existe

 

Pero no funciona, están ahí y se van acumulando, y cada vez es mas difícil no mirar, no sentir, y la adicción avanza, empujada por esa necesidad de no ver

 

Todas esas emociones displacenteras que sentimos en estos momentos dolorosos de la vida tiene una función, como la tristeza, que sirve para indicarnos que hay una pérdida

 

¿Qué pasa si ante una pérdida no nos permitimos sentir la tristeza? Que no no hay pérdida. Por eso nos encontramos en terapia pacientes con duelos sin superar o divorciados que no terminan de aceptar su nuevo estado sentimental. Han bloqueado tanto la tristeza que el mensaje de pérdida no ha llegado, viven como si no hubiesen perdido pero en una realidad que les contradice

 

Para cerrar una etapa necesitamos “entender, comprender” y no huir.

 

Necesitamos aceptar que no somos mejores ni peores por haber sufrido esas pérdidas, darnos permiso para estar tristes, para enfadarnos, darnos el espacio que necesitemos para recuperarnos

 

Y sólo de esta manera, volviendo a sacar al aire nuestras heridas, si las cuidamos podremos sanar. Es posible que al principio duela, como cuando en una herida echas agua oxigenada para que no se infecte, pero es por tu bien, es un mal necesario para llegar a estar mejor

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