Mascara del adicto

El Personaje

Quizás lo que más se oye en terapia es: “Tienes que desmontar tu personaje”. Creo que hoy he entendido eso, y he entendido que es verdad, probablemente lo más verdad. ¡Que sabio es el Grupo!

 

Lo he entendido de esta manera:

 

La mayoría de las personas que viven en sociedad,  por la tremenda presión que ejercemos unos contra otros para ser excepcionales, van construyendo un Yo falso a golpe de prótesis. En algunos casos las prótesis son obvias: desde un alargamiento de pene hasta dos senos tamaño king size, pero en otros casos las prótesis son más sutiles: son simplemente señales de un éxito que igual no nos pertenece. 

 

Algunos afortunados sobreviven toda la vida sin que el cuerpo rechace sus prótesis, otros, menos afortunados, sienten el rechazo y desechan rápidamente el apósito, pero los adictos, aún sintiendo el rechazo insisten e insisten hasta que el grado de autodestrucción es tan patente que sólo les queda la esperanza de tratamiento. 

 

En terapia nos encontramos con un cuerpo emocional construido a base de parches y con un hueco enorme, un hueco que se intentó cubrir con la droga y no fue posible. Por eso hay que desmontar y volver a construir, como cuando te confundes montando un mueble de IKEA y tienes que volver a empezar. Por eso hay una época de la recuperación que se es tan vulnerable, nos quedamos vacíos, expuestos y sin recursos. 

 

Si el paciente admite este desmontaje, que se hace básicamente a través de la contención, las probabilidades de éxito son grandes, pero si la resistencia es tan grande y solo quiere reemplazar el consumo, las probabilidades son bajas, pues en ese hueco, el que ha quedado libre solo cabe la droga y un cuerpo sólo resiste a la intemperie un tiempo limitado. 

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