Testimonio

Esta semana me ha pedido mi terapeuta que comparta un testimonio breve sobre mi recuperación y la verdad es que llevo varios días dándole vueltas porque son muchas cosas las que me gustaría contar y no sé muy bien en cuál centrarme. Pero ahora que estoy escribiendo me doy cuenta de que lo importante es compartir desde dentro, lo que me salga ahora mismo, sin importar el qué, que es lo que llevo practicando en las terapias de grupo desde hace año y medio en que empecé mi recuperación.

Pensando en mi recuperación hay dos palabras que me vienen a la cabeza: verdad y libertad. A través de del proceso de recuperarme de mi adicción estoy descubriendo quién soy yo de verdad y estoy adquiriendo poco a poco la libertad para poder serlo. Y está siendo un viaje maravilloso, con momentos de todo tipo: duros, liberadores, sanadores, divertidos, tormentosos…pero siempre enriquecedores. En este camino me ha ayudado mucho el descubrir y aceptar que no siempre tengo que encontrarme bien, que los momentos de emociones “negativas” forman parte de la vida y que se pasan, que sólo tengo que dejar de huir y aprender a vivirlos. Como ocurre con esas partes de mí que menos me gustan.

Otro de los magníficos descubrimientos de la recuperación es, por un lado, el valor de compartir mi verdad con mis compañeros de terapia, que es lo que más me está ayudando a conocerme, comprenderme y aceptarme, y, por otro, la alegría y el orgullo de poder ayudarles a ellos cuando comparten, que forma parte del mismo proceso de sanación.

Aprovecho la ocasión para darles las gracias a todos ellos y transmitir mi más profundo respeto y agradecimiento a mis terapeutas, Santi y Alvaro, por guiarme en este nuevo camino.

Me siento feliz de estar aprendiendo a ser yo.