Es otro día más

Es otro día mas, son las 4.35 de la mañana, aunque parezca temprano es la hora normal de despertar, en estos momentos pienso que es una consecuencia mas del consumo, un desorden que me ha quedado pero que gracias a Dios no me influye en mi vida diaria.

No se por donde empezar pero eso me gusta, cuando me pongo delante de mi ordenador y escribo me acuerdo de mi primer lunes en recuperación, un lunes de mayo del 2015, me dieron unos folios en blanco y me dijeron que tenia que escribir la historia de mi vida, la historia de cómo alfonso se había convertido en un ser que ni él mismo quería, en un ser despreciado por la sociedad y sobre todo despreciado por mi mismo.

Durante 30 años he navegado en esta vida de forma errónea, sin saber por que y sin recibir la ayuda adecuada, mucha gente me ha intentado ayudar pero es verdad que prestar ayuda no es fácil y a día de hoy puedo decir que por mucha ayuda que me hubiesen dado no habría servido. Yo no estaba preparado para ella.

Durante todo este tiempo he intentado ceñir con el viento de popa pero gracias a los sabios consejos de mi terapeuta un día descubrí que estaba intentando algo q no tenia sentido, necesitaba cambiar de rumbo, necesitaba abrir las velas, dejar de empeñarme en lo que no servía y empezar a vivir.

Ahora que ya tengo 2 años de esta nueva vida puedo presumir de grandes logros, logros muy distintos y de los cuales me siento muy orgulloso, logros que nunca hubiesen sido posibles si no hubiese cruzado la puerta de aquel chalet el día de 5 de Mayo de 2015.

He aprendido a querer y estoy aprendiendo a quererme, he sido capaz de transformar relaciones de Dolor en relaciones de amor infinito, todo esto lo he ido consiguiendo con mucho trabajo y muchas horas de terapia pero es un regalo que me ha dado mi recuperación poder mirar a los ojos de mis hijos sin llorar, poder disfrutar de ellos en plenitud mostrándome como soy y queriéndoles de forma incondicional.

Hace muy poquito y como último regalo, recibí una conversación con mi hija mayor, una conversación que me hizo sentirme pleno, me hizo sentirme verdad, fue la primera vez que hable con mi hija a corazón abierto mostrando todo lo que soy y diciéndola todo lo que fuí. Fue una conversación tranquila y pude notar perfectamente como Yo era su Padre y como Ellá me quiere, y me quiere como soy, con mis miserias y mis alegrías, con mis buenos momentos y con mis penas, y sobre todo hay una cosa que me dejo claro, y es que me QUIERE con el corazón.

Esta simple conversación que para mucha gente puede resultar hasta absurda, para mi es un antes y un después.

Yo no me consideraba digno de ser querido por ella, y ahora lo soy.

Ahora tengo la obligación y el deber de seguir creciendo de ser cada día mejor Padre y mejor Persona, de ayudar y dar en la medida de mis posibilidades.

Un día como parte de mi recuperación mi terapeuta me dijo que todos los días intentase ayudar a una persona y que así me resultaría mas fácil recibir la ayuda sin sentirme tan mal, y desde entonces lo hago, pequeños gestos, pequeñas ayudas pero cada paso en recuperación cuenta y al final de cada día delante del espejo cuando me pregunto ¿Quien soy?  y ¿Qué hize hoy por recuperar mi vida?, puedo contestarme:

Soy Alfonso, soy mejor Padre que ayer y mejor Persona, y así me voy a la cama con la cabeza alta, pensando que aunque la vida me siga dando golpes cada día soy poquito mejor.